7 días
En audio
Reflexiona / Decide
No necesitas descubrir qué vas a hacer el resto de tu vida. Necesitas tener más claro qué es importante para ti, qué quieres hacer con lo que tienes y qué dirección quieres empezar a construir.
Durante siete días irás reuniendo las pistas que ya existen en tu vida para convertirlas en algo mucho más útil que una frase inspiradora: una brújula para tomar mejores decisiones personales y profesionales.
Puede que tu vida esté razonablemente bien.
Trabajas. Cumples. Sacas proyectos adelante. Persigues objetivos. Quizá incluso has conseguido algunas de las cosas que querías hace unos años.
Y aun así, de vez en cuando aparece una pregunta difícil de ignorar:
“¿Es realmente esta la dirección en la que quiero seguir?”
A veces aparece después de muchos años haciendo lo mismo.
O cuando consigues aquello que llevabas tanto tiempo persiguiendo y descubres que la satisfacción dura menos de lo esperado.
O cuando tienes varias posibilidades delante y ninguna parece claramente correcta.
O simplemente cuando empiezas a sospechar que estás avanzando, pero ya no sabes muy bien hacia qué.
No significa necesariamente que tengas que dejar tu trabajo, cerrar tu negocio, empezar de cero o cambiar radicalmente de vida.
Quizás necesitas algo anterior.
Entender qué merece seguir formando parte de tu vida, qué necesita cambiar y qué llevas demasiado tiempo dejando para después.
El objetivo de este curso no es encontrar una frase espectacular para poner debajo de tu nombre.
Es que termines la semana con suficiente claridad como para poder responder mejor a preguntas como:
¿Qué es realmente importante para mí?
¿Qué quiero que haya más —y menos— en mi vida?
¿Qué actividades consiguen implicarme de verdad?
¿Qué capacidades tengo que pueden ser valiosas para otros?
¿Qué tipo de vida quiero que sea normal para mí?
¿Hacia dónde quiero orientar los próximos años?
¿Qué decisión puedo empezar a tomar ahora?
Al terminar habrás construido una primera definición de tu propósito y, sobre todo, habrás empezado a traducirla a tu vida real.
Porque un propósito que no cambia ninguna decisión sirve de bastante poco.
Tus 3 valores prioritarios
No una lista de palabras bonitas, sino aquello que realmente necesitas proteger cuando tienes que elegir.
Tus patrones de interés
Los verbos, actividades y tipos de problemas que consiguen implicarte de forma natural.
Tus fortalezas y capacidades
Aquello que haces bien, quizá llevas años normalizando y puede resultar útil para otras personas.
Una imagen mucho más concreta de la vida que quieres
No unas vacaciones ideales: cómo sería un martes cualquiera de una vida que realmente te apeteciera vivir.
Una primera declaración de propósito
Flexible, realista y suficientemente concreta como para ayudarte a tomar decisiones.
Una dirección para los próximos 90 días
Qué proteger, qué reducir o dejar y qué empezar para acercarte a esa vida.
Las pistas probablemente ya están ahí. No vamos a intentar adivinar una profesión perfecta. Vamos a mirar tu propia vida:
-Las decisiones de las que te sientes orgulloso.
-Aquellas de las que te arrepientes.
-Los momentos en los que te implicaste de verdad.
-Los problemas que disfrutas resolviendo.
-Las cosas para las que otras personas suelen pedirte ayuda.
-Aquello que has dejado de hacer y echas de menos.
-La forma en la que te gustaría vivir.
-Y las decisiones que tendrías que empezar a tomar para acercarte a ella.
No vamos a inventar un propósito. Vamos a reunir las piezas hasta que empiece a aparecer una dirección.
Entenderás qué vamos a llamar “propósito” durante el curso y por qué no necesitas descubrir una misión definitiva para toda tu vida.
El objetivo será mucho más práctico: empezar a construir una dirección que tenga sentido para la persona que eres hoy.
Antes de decidir hacia dónde ir, necesitas observar hacia dónde estás yendo.
Proyectarás tu vida actual tres años hacia delante y empezarás a detectar qué quieres conservar, qué necesitas cambiar y qué llevas demasiado tiempo aplazando.
Si siguieras viviendo exactamente así durante tres años, ¿te gustaría el lugar al que llegarías?
Identificarás tus valores reales y aprenderás a distinguir aquello que admiras de aquello que verdaderamente condiciona tus decisiones.
Terminarás el día reduciéndolos a tres prioridades.
Porque tus valores se entienden mejor cuando no puedes elegirlo todo.
En lugar de buscar “tu gran pasión”, analizarás los patrones que llevan años apareciendo en tu vida.
Crear. Enseñar. Resolver. Organizar. Conectar. Investigar. Liderar.
Buscarás verbos antes que profesiones para descubrir qué tipo de actividades, problemas y retos consiguen implicarte.
Hay capacidades que quizá no valoras precisamente porque te resultan fáciles.
Descubrirás qué haces especialmente bien, para qué suelen recurrir a ti otras personas y cómo la combinación de varias fortalezas puede convertirse en algo valioso.
Y aparecerá otra pregunta fundamental: ¿Qué quiero que sea un poco mejor porque yo haya estado aquí?
No imaginarás el mejor día de tu vida.
Imaginarás un martes cualquiera dentro de tres años.
Cómo trabajas. Con quién. Cuánto control tienes sobre tu tiempo. Qué haces durante el día. Qué ya no está presente. Qué tendría que ocurrir para terminar ese martes pensando: “Sí. Una vida así sí me apetece vivirla”.
Llegará el momento de combinar lo aprendido.
Qué quieres hacer con tus capacidades.
Para quién o para qué quieres utilizarlas.
Y cómo quieres vivir mientras lo haces.
Construirás una primera declaración de propósito y la someterás a una prueba importante: ¿Me ayuda realmente a elegir?
El último día dejarás de hablar únicamente de reflexión.
Mirarás los próximos 90 días y tomarás tres decisiones:
qué vas a proteger, qué vas a reducir o dejar y qué vas a empezar.
Después elegirás el primer paso y lo llevarás a tu agenda para convertirlo en acción.
Este curso no deberías escucharlo entero una tarde.
Una lección. Un día.
Escúchala caminando, conduciendo, entrenando o en uno de esos momentos en los que puedes dejar que una idea te acompañe durante un rato.
Después sigue con tu día.
Muchas de las preguntas no necesitan una respuesta inmediata.
Necesitan espacio.
Y al día siguiente añadiremos una nueva pieza.
Especialmente encaja con profesionales, emprendedores, autónomos o personas que están en una etapa de cambio y sienten que necesitan ordenar sus prioridades;
con quien tiene una vida aparentemente correcta pero siente que falta alguna pieza;
con quien se pregunta si quiere seguir haciendo lo mismo dentro de unos años;
con quien ha conseguido objetivos y ha aparecido el temido “¿y ahora qué?”;
o con quien tiene varias posibilidades delante y necesita mejores criterios para elegir.
Y no lo vendería a quien espera que alguien le diga exactamente cuál debe ser su profesión,
busca una revelación espiritual que defina toda su existencia
o quiere escuchar contenido motivacional sin detenerse a hacerse preguntas.
Perfecto.
No necesitas saberlo.
Una de las ideas centrales del curso es precisamente dejar de buscar una única gran pasión capaz de explicarlo todo.
Quizás aquello que te mueve no tiene el nombre de una profesión.
Quizás se repite de formas diferentes.
Puede que hayas disfrutado creando proyectos, organizando viajes y ayudando a otras personas a poner en marcha una idea.
Las actividades parecen distintas.
Pero debajo puede existir el mismo patrón: crear, organizar, conectar, resolver.
Por eso durante el curso no intentaremos que respondas rápidamente “¿cuál es mi pasión?”.
Buscaremos evidencias.
Hay personas que encontrarán una gran parte de su propósito dentro de su trabajo.
Y otras no.
Puedes tener un empleo que te proporciona estabilidad y encontrar una parte enorme del sentido de tu vida en tu familia, un proyecto personal, tu comunidad, lo que creas o aquello que haces por otras personas.
No tienes que monetizar todo lo que te importa.
El objetivo es construir una vida que tenga más sentido para ti.
No inventar otro negocio.
Dedica los próximos siete días a hacerte algunas de las preguntas que quizá llevas años posponiendo.
No necesitas resolver tu vida completa.
Solo necesitas conocerte lo suficiente para elegir mejor tu siguiente etapa.
Encontrar tu propósito de vida no tiene por qué significar descubrir una única profesión, una misión extraordinaria o algo para lo que supuestamente naciste.
Puede entenderse de una forma mucho más práctica: conocer qué es importante para ti, reconocer qué capacidades e intereses quieres utilizar, decidir cómo quieres vivir y orientar tus decisiones hacia una dirección coherente con todo ello.
El propósito tampoco es lo mismo que un objetivo.
Un objetivo puede ser conseguir un trabajo, crear una empresa, ganar una determinada cantidad de dinero o completar un proyecto.
El propósito responde a una pregunta diferente:
¿Para qué quiero conseguirlo y qué tipo de vida quiero construir alrededor de ello?
Por eso encontrar propósito requiere mirar más allá de lo que quieres conseguir y observar también tus valores, tus fortalezas, aquello que consigue implicarte, las personas a las que quieres ser útil y la forma de vida que quieres construir.
El curso no promete que en una semana descubrirás una misión definitiva para el resto de tu vida. El objetivo es más realista. Es ayudarte a entender mejor qué te importa, qué capacidades quieres utilizar, cómo quieres vivir y qué dirección tiene sentido empezar a construir ahora.
No. Encontrar propósito no equivale a cambiar de profesión. Puedes descubrir que buena parte de tu vida ya está alineada contigo y que solo necesitas protegerla o realizar determinados ajustes.
No necesitas saberlo. De hecho, durante el curso dejaremos de perseguir la idea de una única “gran pasión” y buscaremos patrones en las actividades, problemas y situaciones que consiguen implicarte de forma natural.
No. Puede servirte independientemente de tus creencias. El trabajo se centra en observar tu experiencia, tus valores, tus intereses, tus capacidades, el tipo de vida que quieres construir y las decisiones necesarias para acercarte a ella.
No. Una parte importante del proceso consiste precisamente en descubrir qué cosas de tu vida actual ya funcionan y merece la pena conservar.
Es la forma recomendada. Las lecciones están planteadas como un recorrido de siete días porque las preguntas y reflexiones de una jornada preparan la siguiente.
El último día convertirás lo descubierto en decisiones concretas para los siguientes 90 días: qué quieres proteger, qué necesitas reducir o dejar y qué quieres empezar.
Categorías
Soluciones
Aprende en audio mientras conduces, caminas o entrenas.
Desarrolla habilidades que te ayudan a seguir creciendo.